En fin, que llevo una semana con la cabeza contrapuesta, y que mejor no hacerme mucho caso. Pero bueno, que a pesar de todo, hay cosas que me parece que son cuestión de respeto, y cuando me lío a pensar, me lío. Y no me entendéis, y yo lo prefiero. Ea. Me enfado y no respiro.
Que se ha empeñado en venir a visitarnos hoy al diario Philip Kirkorov, que utilizaba el método de peinado de la mujer polaca (no sabéis cuál es?) hasta que después del festival de 1995 se dedicó a la producción de canciones en lugar de a cantarlas él mismo. Bueno, a producir y a crear todo un entramado en Rusia y Ucrania, cuyas preselecciones ha intentado más de una vez controlar… a veces con más éxito, a veces con menos. No se, no se la historia al dedillo. Recuerdo que nos la contaron alguna vez en un congreso de la OGAE, pero se me ha olvidado. Si alguien puede ampliar la información que nos cuente la historia del personaje.,
Pero vamos, el tipo tiene toda la pinta de mafioso ruso. Debía controlar el cotarro a base de bien. Vamos, que eso de que fuese su mujer luego dos años después tampoco debió de ser casualidad. El tema de Kirkorov quedó en puesto 17, no fue muy entendido por los jurados.
Claro, es que a alguien con esas pintas, ese medallón sobre el pecholobo y esos pantalones, pues no hay quien le tome muy en serio, imagino (como a mi hoy, vamos, que nadie se de por aludido). De su canción de todas formas destacaría cómo suena la orquesta… y sobre todo la parte final, desde que en el minuto 1.32 descubre el giro de David Bisbal. He de confesar que no me disgusta el tema, me parece musical y todo!
Y hablando de otras cosas, a ver si se me va la nube de la cabeza… ¡¡quedan sólo 25 días para pisar país escandinavo!!



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