
Svetlana, ordinaria y explosiva
El concierto del domingo estuvo bien. Lo que me esperaba, nada del otro mundo pero en un ambiente muy cercano. No es que ella tenga una gran voz, pero es peculiar… y no, no cantó la versión del ‘Poupe de cire’. Lo mejor quizá fue el escenario. Sencillo, muy sencillo, pero efectivo. Tan sencillo como un salón de casa.
De hecho no se llevaron el sofá de Paul Oscar, pero casi. No desvelo más que se que hay quien va a verles pronto. Lo de que a veces una puesta en escena sencilla vale más que mil artificios es un dicho que Svetlana Loboda no conoce ni de lejos. Lo suyo es pomposidad y alevosía.
Menuda lió este año para construir lo que ella llamaba su máquina infernal. Hasta tuvo que hipotecar su casa para pagarla… si llega a saber el resultado que iba a cosechar, lo mismo hasta se queda quieta. No me gustó la entrada ucraniana de este año. Musicalmente muy recargada, vocalmente bastante floja, y en cuanto a puesta en escena, de todo menos sencilla.
La máquina infernal resultó ser una escalera giratoria, poco más… no entendí el momento de la bateria, cuando es arrastrada… ya puestos, para seguir con el rollito romano, que menudo rollito, no hubiera sido mejor subirse a una especie de carro? Es lo que me pareció la actuación ucraniana, como ganas de hacer muchas cosas, de mezclarlo todo… y al final quedó como cuando de pequeño te ponías a mezclar comidas imposibles: helado, patatas, slachichón… (seguro que alguna vez lo habéis hecho) y eso no había quien se lo comiera.
Y hablando de comer, qué bueno (qué chabacanamente gracioso) quedó el momento en el que Svetlana se relame (minuto 1.31). En esos instantes se sentía favorita, sin saber que iba a llevar a Ucrania fuera del top 10 (fue duodécima) después de mucho tiempo.
Y es que ni la promesa de acabar con la crisis -ni los bailarines romanos- llevaron a Svetlana a un puesto privilegiado de la confusión. Para mi gusto, 12 y gracias. Me gustó mucho el inicio de la canción, la música del inicio, e incluso el estribillo, y los romanos. Creo que la puesta en escena tiene los 10 mejores segundos del certamen del minuto 1:40 al 1:50. Cuando la llevan en volandas y luego ellos bailan a cabezazos. Me encanta! Pero no entendí el mix de estilos, ni las tipas en zancos… ni me gustó su voz. Se puede dar con un canto en los dientes.
Baby, I can save the world, I’m your anti-crisis girl




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