
Mia Martini
Con el fin de semana ha llegado el reencuentro con dos de mis mejores y más viejas amigas. Risas que saben a poco y recuerdos de cuando vivíamos todos en la misma ciudad y nos juntábamos cada mayo a ver Eurovisión.
Los tríos de chico y dos chicas (en el certamen, me refiero, malpensados), no han sido muy comunes en el festival. Se me ocurren al revés, de dos chicos y una chica, como los F.L.Y. Letones, o quizá David Civera con sus dos coristas e incluso Alf Poier, pero ya estamos metiendo coristas en el juego, no es lo mismo… Tríos como tal, de chico y dos chicas, no recuerdo ahora mismo ninguno. ¿Me echáis una mano? Ah si, los ingleses que nos visitaron hace poco! Los de de 1983… pero queda raro, no?
El caso es que lo pasamos bien… y también ha habido más personajes en escena, porque al final, la vida es más divertida cuantos más personajes te rodean. Incluso había anoche un italiano que nos decía que no sabía qué era aquello de Eurovisión…
Será posible! La RAI con su actitud de no ir al festival está creando un país de incultos! Sea como sea, hablamos de Piove de Modugno (1959) como no podía ser de otra manera, de Gigliola… y también de Mia Martini, una de las últimas representantes del país transalpino en el festival, allá por el 92, y que había estado ya en el concurso con ‘Libera’ en 1997.
Aunque la voz de Mia suena tan sumamente quebrada, la canción es bella. Quizá por la musicalidad y el bien sonar del italiano… No se puede decir que la canción sea instrumentalmente hablando una proeza, pero es cierto que más que un tema es una pieza teatral en la que Mia Martini ni siquiera se tiene que mover para interpretar su papel. Me gusta, suena tan italiana que me gusta. Mucho.
Martini nos dejó para siempre por un infarto provocado por una sobredosis tan sólo tres años después de su paso por el festival… después de recitarnos su poesía sobre el escenario de Malmö y alzarse con un meritorio cuarto lugar.
Rapsodía…



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