
Mister Melodifestivalen mordió el polvo en Eurovisión
Poco a poco pasa la semana y me voy reconciliando con Madrid, no queda más remedio! Ayer además cayó un buen chaparrón -por culpa de los comentarios de Miguel Angel, todo hay que decirlo- y eso ha contribuido a rebajar los malos humos en la capital. En todos los sentidos. Pero me dijeron algo por la tarde que me vino muy bien: “Nadie es profeta en su tierra“. Y en eso hay mucho de verdad. Y yo no estoy en mi tierra, así que decidido: voy a ponerme las pilas y a ganarle la partida a esta ciudad.
Lo de ‘Nadie es profeta en su tierra’ es algo que en el festival a veces también se cumple. Tradicionalmente el jugar como local es algo que ha arrastrado muchos votos a la canción del país anfitrión, pero hay ocasiones en las que no es así, y si no que se lo digan a los F.L.Y en 2003.
O yéndonos algo más lejos al sueco Christer Borjkman en el 92 tras el triunfo de Carolísima un año antes. A mí la canción de este chico no me parece ni mucho menos para quedar hundidísima en lo más hondo de la tabla. Es un tema plano, que no destaca (me suena esa historia…) pero que suena bien. De hecho me suena muy ‘Eurovisión Años 90′ y me gusta el estribillo.
Él demasiado sobrio, o seco, o sin gracia más bien, sobre el escenario. Y lo peor su coro. El minuto 00.59 es digno de ser visto, así como los pasos posteriores que se marcan los chavales. Cuánto daño han hecho algunos coros -y no sólo por las voces- a algunas representaciones en el certamen. En fin, que Suecia fue capaz en sólo un año de besar el cielo con el triunfo de Carola y de casi cerrar la tabla con Christer Borjkman, que fue penúltimo. Menos mal que Finlandia ha estado ahí muchas veces para evitar a otros países el quedar últimos…
Pero de todo bache se sale… y fíjaos, desde 2002, Borjkman es el supervisor general de esa pre que tanto envidiamos: el Melodifestivalen. Ahí es nada.
Morgon An En Arian…



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