
El cantante estonio, antes de ser 'pegado'
Me apetecía poner un titular así hoy porque no me parecen ni medio normales las declaraciones de Uribarri criticando al presentador de este año, que por si no lo sabe el señor, se llama Joaquín Guzman. Pocas veces me habréis oido criticarle a pesar de que motivos no nos faltan para ello, pero creo que esto ya es de un oportunismo increíble, de una forma de buscar polémica impactante… No comentaré más sobre Uribarri.
Tenía pensado sacar un día un post sobre Guzmán, y será hoy al hilo de estas declaraciones. A mí me pareció que estuvo más que correcto. Me gustaba desde joven su estilo en ‘La Gramola’, el programa que hacía en M80, y la verdad, que sse me hizo familiar su forma de presentar. Cuando decía “Turno ahora para…” o “Esta es Soraya, esta es su elección“. Son guiños a las coletillas que ha usado durante siglos en el mítico programa.
En el festival lo hizo bien. Lo de cambiar Chipre por Malta cuando cantó Chiara es un error que subsanó enseguida. Y lo de la abuela de Rybak, bueno, no se, tampoco me parece tan grave. Creo que en todo momento estuvo más que correcto, dando la información precisa y callándose cuando tenía que callar para que disfrutásemos de las canciones. Si alguna vez me toca comentar el festival (ojalá!), no me importaría que el resultado final fuese como el de él. Jaja. Gracias Joaquín.
De momento, me conformo con mi trabajo y con las entrevistas que están cayendo este año, que estoy que ni me lo creo. Ya os conté de RNE, Onda Madrid y Radio Galega el sábado pasado. Pues bien, mañana será COPE Cataluña la que quiere hablar del diario, del festival, de la polémica surgida… Jajaja… qué bueno! (a eso de las 11…)
Cuando he pensado en un tema que tenga que ver con la radio para comentarlo hoy, no se por qué se me ha venido a la cabeza el de Ruffus, el de Estonia 2003. Será porque me parece radiofónico, o quizá por lo del eighties, con lo de M-80 de Joaquín Guzmán. Quién sabe.
Es un tema agradable de oir en estudio, en directo me quedó algo chillón el cantante (a quien por cierto, pegaron en un bar después del festival en su país por la “mala clasficación” obtenida). Intentaron hacer la gracia con las corbatas de colores pero no engancharon. No había mucho de donde agarrarse, más allá de una melodía que suena bien y un piano… pero la voz gritona del cantante, que parece un jovencito listo para hacer botellón, lo dejó todo en agua de borrajas. Mañana os cuento tras la radio. Besos.
Vuelven los ochenta…



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