Si coges el autobús 26 -no el 28 como el de La Oreja de Van Gogh-, el bus te lleva a un lugar llamado Uribarri. ¡Menuda historia! Si, he estado unos días en Bilbao, por motivos de trabajo, y lo de ver el autobús número 26 por las calles, con el cartel indicador de destino luminoso me hacía sonreir… ¡allí también había momento eurovisivo!
Aunque el momento eurovisivo de verdad fue el que tuvo lugar una de las noches, cuando después de una jornada de trabajo, entrevistas y demás saraos pude hacer una visita rápida a dos amigos de este diario: Fran y Karmelo (Frankar). Si, a ellos porque nuestro amigo Dani tuvo a bien bajar a Madrid los mismos días que yo estaba en su ciudad, ¡a quien se le diga!
El caso es que aunque breve, fue intensa la cena que compartimos (gracias chicos, estupendo el pescadito) y como ellos ya han comprado también el billete para Oslo, empezamos a pensar en las cosas que vamos a hacer allí… es decir, no salir del recinto eurovisivo en todo el día. Ellos ya estuvieron en Belgrado, por lo que experiencia tienen… Eso sí, si Karmele fuese por España este año (dios o quien sea no lo quiera) harían pleno en cuanto a personajes frikis en sus visitas al ESC.
Cuando les dije lo del 26, se sorprendieron. Viviendo en Bilbao, nunca se habían dado cuenta del detalle del bus. Claro, ya el nombre les resultaría similar. La última vez que hubo 26 países en la final del ESC, en Latvia, el festival también fue retransmitido por Uribarri. Fue el año de Beth, del cero patatero de los Jemini, de la apertura triunfal de Birgitta y de… Stelios Konstantas, que nos visita hoy porque podría salir de uno de esos calendarios famosos de Frankar
El chipriota llevaba un tema mediterráneo, y vestido de blanco con esa camisa y fondos azules, quedaba una escena muy propia para su ‘Feeling Alive’. Pero fallaban para mi gusto demasiadas cosas en esa actuación: por un lado la canción, simplona y ramplona con esos acordes de órgano de la cabra en el estribillo. La letra, topicazo al canto… y luego él. Estático a más no poder, se clavó en el escenario y de allí no se movió.
Y no sería para preservar su voz, porque justito de voz andaba un rato… Eso sí, tiene la pinta de guaperas que a muchas madres les gusta, lo que debió darle unos cuantos votos. Por mi parte, una entrada prescindible y quizá de las más fácilmente olvidables en aquel 2003 de escenario más que destacado.
Oh please tell me baby that you feel the same…


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