Siento este paréntesis a modo de vacaciones del diario, pero es que no he parado. No se cuántos vuelos he tomado ni en cuantos días. Sólo deciros que aquí estoy, retomando el ritmo habitual con esta “vuelta al cole” y, sobre todo, gracias a quienes me habéis echado de menos, se os quiere!
Chicos, hay ciudades que te marcan de por vida, ya sea por uno o varios motivos. Quienes leéis este diario desde hace ya tres años sabréis que uno de esos lugares que para mí siempre vuelven es Dublín.
No se si será una ciudad de ida, pero al menos, sí que lo es de vuelta. A Dublín volvió Eurovisión, varias veces al The Point Teathre, donde ya no podrá celebrarse más, pues fue cerrado. Ahora en la capital irlandesa tienen el O2 Theatre, un recinto que perfectamente podría acoger el festival, aunque no sea lo mismo…
De la misma manera, Niamh Kavannagh volvió a Eurovisión este año, pero tampoco fue lo mismo. Me había gustado tanto el videoclip de su canción, tan sutil, y ella en la versión en estudio, que en directo en Oslo nos defraudó un poco. Se le quedó corta la voz. Me había propuesto casi llorar con ella y no me lo transmitió…
Toda una señora en Oslo, con el halo de las divas que han ganado ya un certamen, pero con tremenda sencillez. Así vimos a Niamh Kavannagh. La canción me gusta mucho, pero no era para convencer al público europeo. Pasó a la final por los pelos, y gracias. En las votaciones del sábado, pasó totalmente desapercibida.
Chicos, Manu is back. Manu está de vuelta.





Comentarios recientes