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sep 19

Siento este paréntesis a modo de vacaciones del diario, pero es que no he parado. No se cuántos vuelos he tomado ni en cuantos días. Sólo deciros que aquí estoy, retomando el ritmo habitual con esta “vuelta al cole” y, sobre todo, gracias a quienes me habéis echado de menos, se os quiere!

Chicos, hay ciudades que te marcan de por vida, ya sea por uno o varios motivos. Quienes leéis este diario desde hace ya tres años sabréis que uno de esos lugares que para mí siempre vuelven es Dublín.

No se si será una ciudad de ida, pero al menos, sí que lo es de vuelta. A Dublín volvió Eurovisión, varias veces al The Point Teathre, donde ya no podrá celebrarse más, pues fue cerrado. Ahora en la capital irlandesa tienen el O2 Theatre, un recinto que perfectamente podría acoger el festival, aunque no sea lo mismo…

De la misma manera, Niamh Kavannagh volvió a Eurovisión este año, pero tampoco fue lo mismo. Me había gustado tanto el videoclip de su canción, tan sutil, y ella en la versión en estudio, que en directo en Oslo nos defraudó un poco. Se le quedó corta la voz. Me había propuesto casi llorar con ella y no me lo transmitió…

Toda una señora en Oslo, con el halo de las divas que han ganado ya un certamen, pero con tremenda sencillez. Así vimos a Niamh Kavannagh. La canción me gusta mucho, pero no era para convencer al público europeo. Pasó a la final por los pelos, y gracias. En las votaciones del sábado, pasó totalmente desapercibida.

Chicos, Manu is back. Manu está de vuelta.

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may 01

Mis meses de mayo -como podréis comprobar los más curiosos en el histórico- suelen ser agitados, en todos los terrenos, pero también en el emocional… No me refiero a rollos de corazón, sino a temas de sensaciones, sentimientos…

Y este no va a ser menos. De hecho puede que sea uno de los más emotivos. Bueno, seguro. Entre las canciones que se oirán este año, creo que va a haber una sobre todo que me pondrá los pelos de punta. No es que me llegara a la primera, pero cada vez que la he escuchado más y más, se me ha ido quedando un poco más dentro.

El regreso de Niamh Kavanagh al escenario del festival va a ser como revivir un Eurovisión de los años 90, y en directo. No es que sea una de las ganadoras a las que más cariño le haya tenido desde su triunfo en el 93, pero me parece una señora entrañable, que ahora entrada en años, y en carnes, nos traerá el sabor del antiguo Eurovisión para hacer que nos emocionemos.

La canción está muy bien construida, segura ganadora en los 90, y sonará grandiosa en Oslo. Incluso su victoria -que no creo que ocurra lamentablemente- me llenaría de alegría. Vivir un Eurovisión en Dublín, uf, qué sensación. El videoclip respira la misma sencillez que toda la apuesta irlandesa de este año. El detalle de la cámara cuando se para en su foto de hace 17 años, me encanta. Por favor, que la realización noruega le ponga en las pantallas de atrás en algún momento su foto de cuando ganó Eurovisión. Bravo Irlanda, qué emoción.

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jun 19
El mejor inicio que pudo tener el gran ESC del 97

El mejor inicio que pudo tener el gran ESC del 97

Dadas las discrepancias sobre el 92 (para mí personalmente no fue tan mediocre) que ha habido en los comentarios, os traigo hoy un certamen en el que ya hemos estado prácticamente todos de acuerdo en señalar otras veces como uno de los mejores de la historia: el de 1997.

Y lo hago porque mientras escribo estoy esperando la llegada de mis padres a Madrid aunque sea de pasada, no para visitarme (si no lo hacen demasiado, unas cinco veces como mucho habrán venido en todos los años, décadas ya, que llevo aquí). Pero como tengo realmente ganas de verles traigo un tema de calidad y que además se titula ‘Mi madre‘. No he encontrado ninguno sobre ‘mi padre’, pero claro que a él también tengo ganas de verle.

Me sorprendió cuando Uribarri tradujo el título de la canción chipriota en la presentación. Dije, puf, menudo pastel va a ser el tema. Completamente equivocado estaba. El ‘Mana Mou’ de Chipre es un temazo, una gran canción que conserva las raíces mediterráneas con las que Chipre solía deleitarnos en los 90.

Estupenda canción para abrir el festival en un estupendo año. La melodía es sencilla, pero el estar cantado en griego le da fuerza. Ella lo hace fácil, y él no desentona (a pesar de ser completamente unicejo). Digo esto por ponerle alguna pega a la actuación, porque ni siquiera los dúos guitarrista-corista con los que a veces nos ‘deleita’ la realización desentonan a pesar de ser pelín cutres… Y el final, con el dam-dam-dam-dabadabadabada tampoco aburre, y mira que podría.

No se si será el halo del 97 , que fue grandioso, en aquel The Point Theatre ya hoy desaparecido, o que realmente la canción es buena, pero su quinto lugar me parece más que justo para esta canción chipriota. Bravo.

Mana mou…

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