
Ahora que le estoy cogiendo gusto a esto de publicar ‘in itinere’ se acerca el final de las vacaciones (o al menos, de la primera parte de ellas). Me gusta Oporto. Es más rica, más financiera que Lisboa, pero igual de señorial y conserva también el aire añejo y melancólico de las ciudades portuguesas.
Merece la pena cruzar el Duero para ver la ciudad desde Vilanova de Gaia, junto a las bodegas. Sentado en un paseo fluvial, bajo el sol y a espera de una copita de Oporto blanco, escribo estas letras. Queda una última etapa del viaje por tierras gallegas antes de volver a Madrid, pero siento ya nostalgia de Portugal. Y todavía no me he marchado.
Se me vienen a la cabeza grandes temas como ‘Silencio y tanta gente’, que ya comentamos en su día, pero quizá el más apropiado para estas últimas horas en Portugal sea el de Celia Lawson, ‘Antes do adeu’, que tan desapercibido pasara en el festival de 1997.
Será por el influjo de esta tierra, pero la canción, intepretada cómo no en portugués por una sobriamente vestida de negro Celia, acompañada por los hombres de ‘Caiga quien caiga’, que por cierto, no les pegaba nada, me suena mejor aquí que cuando la escucho en Madrid. Mi parte preferida quizá sea el puente que va hacia el estribillo.
La melodía es suave y la letra, no deja de ser cierta: antes del adiós, habría que aprovechar cada momento. Se refiere a una historia de amor e imagino que estos días se puede decir que yo he tenido una con este país, ¿no os parece?
Celia Lawson, puesto 24 en 1997



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