¿Quién me lo iba a decir? Tanto tiempo odiando a la Safura y ahora voy y, esta noche, me siento un poco Safura. No se bien por qué…
Es curioso lo de Azerbayán, país que debe ostentar el record de ganarse las antipatías de los eurofans en menos tiempo… Y mira que a mí en las dos ediciones anteriores que la ex república soviética participó en Eurovisión me gustó y bastante, pero este año se me atragantó la representación azerí desde casi el principio.
Y si, digo atragantó, que no ahogó, como nos intentaron hacer creer durante la grabación del videoclip del ‘Drip drop’. Eso sí, el incidente de Safura salió en todos los medios de comunicación. De hecho, aquí en España, que no se le da pelota a Eurovisión si no es para criticar, llegué a ver la noticia en portada de elmundo.es
Y quienes visteis las imágenes sabeis como yo que ni fue ahogamiento ni fue nada, cuatro arcadas de cuando se traga agua… pero humo, mucho humo, es lo que vendió este año la delegación de Azerbayán.
Allá en Oslo iban de favoritos, favoritísimos… tanto que como os digo, nos despertaron antipatía desde el primer momento. Debe ser la clásica sensación del eurofan de ir contra lo que parece claramente ganador. Pero también es que su hinchada demostraba poco respeto durante las actuaciones, y ante la falta de respeto, pues uno se cierra en banda.
También es cierto que ese divinismo nos hizo a muchos desear en un momento dado que Safura pudiese protagonizar un ‘efecto Safura’, es decir, una caida por las escaleras… Es que fijaros todo lo que llevo escrito y aún no hemos hablado de la canción. Pues eso mismo pasó este año en Eurovisión, que se habló más de Azerbayán por la que montó, que por el tema en sí.
Y lo cierto es que ahora viéndolo desde la distancia, hay que reconocer que era una muy buena canción, aunque quizá con una puesta en escena que no es que fuese mala, pero que no la veo acorde con la canción. A mí no me gustaron las del coro, que sigo diciendo que parecían dependientas de El Corte Inglés vestidas de azul, ni las carreritas de Safura por el escenario…
Su vestido, con la iluminación del belén de navidad… Bueno, reconozco que esto es meterme con la chica por meterme con ella… porque quedaba bonito… Pero… ¿quién le puso esos escalones para que no levantara cabeza? Que el bailarín tuviese que ir a darle la mano deslucía el genial efecto de la iluminación de la escalinata…
Tampoco me gustan esos movimientos a lo león de la metro cuando dice lo del ‘Drip Drop’… pero bueno, lo hizo la coreógrafa de Beyoncé, que por cierto, no hace falta que jure que fue ella, porque se reconocen movimientos típicos de Beyoncé en los movimientos de Safura, eso es verdad.
¿Qué me gusta del tema? Muchas cosas: la melodía, la construcción, y hoy que me he parado a ver la letra, me parece que es estupenda (por cierto, no miréis la del ‘Satellite’ que se os derrumbará un mito)
Cierto es que en conjunto, la actuación tiene un halo ganador. De hecho, en Oslo se respiró con alivio cuando se supo que Safura abriría el festival. Yo creo que en este caso su posición la perjudicó y mucho. Pero bueno, así es la vida… Can I love you forever through this…?









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